Respetable Logia Antorcha de Oriente # 65

Valles de Maunabo Puerto Rico

 

 

NOCHE DE INICIACION

R.H. Jesús Torres Rodríguez

Ex-Gran Segundo Vigilante 

HERMANO

V.H. Rafael E. Bernier Lebrón

25 de febrero de 2007

Bien General de la Orden

El Lema Masónico Triangular se compone de tres elementos esenciales en la vida de un masón.  Recordemos que el triángulo equilátero es uno cuyos tres lados son iguales.  Así tenemos que ser todos.

 

Como primer elemento tenemos la Bondad, que es la base fundamental de dicha figura geométrica.  La Bondad tiene la virtud de emanar gentileza, sencillez, humildad, caridad y dulzura de carácter.

 

El segundo elemento es la Amistad Masónica, que nace del primer elemento.  La amistad emana respeto, confianza y honestidad.  Se demuestra a través de un apretón de mano, de un abrazo y una expresión de alegría.

 

Como tercer elemento surge el Amor Fraternal.  El amor también tiene la virtud de brindarnos prudencia, tolerancia, paz,  armonía y fidelidad.  En este elemento logramos la tan llamada madurez masónica.  Más aún, en el amor fraternal es donde alcanzamos la verdadera Luz Masónica.  El amor es la mística expresión de la masonería.

 

Concluyo diciendo que la Bondad es la luz de Buenos Sentimientos.  Cultivemos la Bondad como el Principio de una Nueva Era Masónica.

 

LEMA MASÓNICO

M.R.H. Nelson Rosado González

Muy Respetable Gran Maestro 2007-2008

Esta noche nos sentimos complacidos porque nuestra fraternidad le ha ganado al mundo profano estos hermanos.  De un modo espontáneo, impulsados por el deseo de saber y el noble anhelo de serles útiles a sus semejantes estos nuevos hermanos han tocado a las puertas de nuestro templo para ofrecerse libremente, como candidatos a la Masonería.  Durante el curso de la iniciación le advertimos insistentemente que la Masonería no es fuente de placeres sino de sacrificios; que nuestra misión no es la contemplación pasiva del bien sino activa lucha contra el mal; que el carácter de masón nos impone el deber de combatir sin tregua contra el error, el egoísmo y el vicio; contra todo lo que oscurece la inteligencia, pervierte el sentimiento ó esclaviza la voluntad; contra el mal en todas sus formas; y nos impulsa a realizar esfuerzos constantes para dominar nuestras pasiones, desechar todo móvil interesado y dedicarnos para siempre al Bien.  Pero nuestros hermanos no desistieron en su empeño de hacerse masones.  Y después de reconocer sus deberes para con Dios, son sus semejantes y consigo mismo, nos prometieron solemnemente, entre otras cosas, que respetaran y obedecerán las leyes de la Masonería, las generales de esta Gran Jurisdicción y el Reglamento interior de esta Logia. 

Con la ceremonia de iniciación que hemos celebrado esta noche le hemos facilitado a estos hermanos, los medios de que disponemos para que ustedes se hicieran Masones.  A su debido tiempo, cuando ustedes lo soliciten y sus meritos lo justifiquen, los ascenderemos a Compañeros y por ultimo lo exaltaremos al sublime grado de Maestro masón y podrán convertirse de este modo en Masones Completos. 

Nuestra Constitución nos dice que de acuerdo con los Antiguos Limites, la Masonería es la institución orgánica de la moralidad, comprendida como uno de los elementos del ideal de la humanidad; que su fin es disipar la ignorancia, combatir el vicio e inspirar el amor a la humanidad; y  que sus principios son la moral universal y la ley natural, dictadas por la razón y definidas por la ciencia;  que la Masonería reconoce un Ser supremo, no admite mas diferencia entre los hombres que el merito o el demérito; a nadie rechaza por sus creencias y opiniones, y no da cabida a debates de religión ni de política. 

Nuestra institución tuvo sus orígenes en una época muy remota de la antigüedad, cuando la intolerancia y la ignorancia imperaban en el mundo, esgrimiendo contra la Humanidad, el despotismo y la superstición.  Los hombres buenos de entonces se veían obligados celebrar reuniones secretas para tratar los asuntos de carácter políticos y religioso.  Tanto el sitio como el objeto de las reuniones y la identidad de los concurrentes, se guardaban siempre dentro del mayor secreto.  

En aquellas reuniones los filósofos comunicaban sus enseñanzas a los iniciados por medio de símbolos que hacían sentir las ideas, convirtiendo cada imagen en el vehículo de un concepto; y los expertos se inventaban ritos y ceremonias solemnes que no solamente hacían mas interesantes las lecciones, sino que también satisfacían mejor las ansias del espíritu.  

Con símbolos y ceremonias similares a las de los antiguos misterios y una organización parecida  a la de los obreros que construyeron el Templo de Salomón, surgió la Masonería mil años antes de Jesucristo. 

Para lograr sus fines de disipar la ignorancia, combatir el vicio e inspirar el amor a la humanidad, la Masonería se vale de la Moral que es la enseñanza de las buenas costumbres humanas conforme al bien del prójimo y el más recto y desinteresado proceder.  El hombre tiene el don divino de sentir una inclinación natural hacia el bien, y es por eso que todos aceptamos la verdad de la moral como norma de nuestra conducta.  Pero el verdadero espíritu masónico no se adquiere sino muy paulatinamente, asistiendo con regularidad a las tenidas, estudiando cuidadosamente el simbolismo y la historia de la Institución, ya aplicando sus enseñanzas  a nuestra vida cotidiana

En Tenida celebrada en la Respetable Logia Derecho, Libertad y Dignidad #73 de los valles de Patillas durante el mes de enero de 2007, tuve a bien disertar sobre la palabra Hermano y todo lo que implicaba al pronunciarse este término. Allí mismo el V.H. José Julián Rodríguez (Pepín) me solicitó que llevara al papel el tema y con mucho gusto complazco su solicitud y le envío copia.  

H E R M A N O

Dentro del círculo masónico el término  hermano  es costumbre, tradición y de etiqueta que los miembros de la Orden se llamen así entre ellos.  Tan antiguo  y continuo es y ha sido el  uso de este término, que ya lo expresamos en forma tan automática que ni tan siquiera nos percatamos de la profundidad que envuelve el mismo.

Perdemos razón de que al pronunciar el título de hermano, lo que implicamos es la reafirmación de un muy serio compromiso  de solidaridad, afecto, respeto, admiración, sinceridad; respaldo, franqueza, seguimiento y mantenimiento del indisoluble lazo de fraternidad.

 Por lo antes expuesto, es urgente que estemos alertas y concientes para mantener encendida la llama del conocimiento desde donde emerge la disposición de comprender, entender y tener siempre presente el significado de tal pronunciado.

Una definición estrictamente literal nos indica:

Hermano – na  = Persona que con respecto a otra tiene los mismos padres, o solamente el mismo padre o la misma madre. 2) Lego o donado. 3) Miembro de una orden religiosa, hermandad, asociación, etc. 4) Una cosa respecto de otra igual o semejante. 5) Religioso o religiosa que no ha sido consagrado sacerdote o que no ha hecho votos.

 Cuantas veces he escuchado el comienzo de una discusión en Logia con el término hermano, e inmediatamente le siguen una retahíla de retos y de sutiles comentarios en detrimento del ser a quién en el comienzo le da el título mencionado, lo que resulta ser una gran incongruencia.

 Múltiples han sido las ocasiones en que solapadamente se fraguan campañas en contra de algún miembro de nuestra Augusta Orden montadas sobre la única intención de obstaculizar el desempeño brillante de ese hermano, tal vez por la imposibilidad propia de dar a luz proyectos plausibles en favor de la organización.

Tenemos que concienciarnos y estar bien pendientes siempre que utilicemos el término hermano, para tener presente, como dije antes, que es un muy serio compromiso.

 Hermanos, honremos este título, después de utilizarlo; con un abrazo, una sonrisa y sobre todo con la sinceridad de una abierta disposición de servir.

 Uno de los Apóstoles le comentó al Maestro:  He cumplido con todas tus leyes, lo he dejado todo para seguirte;  seré yo tu preferido?

 El Maestro contestó:  Si quieres ser el preferido de mi Padre, conviértete en el servidor de los otros once.